La actitud de los demás


"Elógieme, y quizás no le crea. Critíqueme, y quizás no me agrade. Ignóreme, y quizás no le perdone. Aliénteme, y quizás no le olvide. Ameme... y me forzará a amarle." - William Arthur Ward

Cuando los demás no tienen las mismas ganas, la misma energía que ponemos nosotros, sentimos que no hay compromiso, que falta interés, que no compartimos el mismo deseo por alcanzar el logro.

Reprochamos su actitud, nos quejamos y nos enojamos como si fuese obligación que todos vean y compartan las cosas del mismo modo que lo hacemos. Nos limitamos a PEDIR.

Si no fuese así, cuanto tiempo, recursos, palabras, enojos y ofensas nos ahorraríamos. Y el valor agregado sería incalculable porque se produciría la famosa "sinergia" y los resultados se empiezan a medir en otras magnitudes.

Generar en los demás las mismas ganas que sentimos, es una actividad adicional que pocas veces nos tomamos el trabajo de hacer. Explicar la importancia y transmitir el papel que esa otra persona tiene en su contribución es crucial. Todos, absolutamente todos en mayor o menor medida contribuyen y son parte de los logros, ya sea en un ambiente laboral como dentro de nuestra familia.

Mañana puede ser un buen día para comenzar a hacer las cosas distintas y tomarnos el tiempo de enfocarnos en el otro y generar en él esas ganas, esa energía que necesitamos para que juntos nos enfoquemos a los resultados con el mismo temple.

Los grandes equipos se forman porque no solo todos comparten las mismas metas, sino que también, comparten la misma vehemencia en el deseo de alcanzarlo.

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